La mirada de la infancia en el bienestar: 4 argumentos para ponerlo en primer plano

30/05/2016 Laia Pineda, Maria Josep Corominas

Maria Josep Corominas y Laia Pineda

¿Quién no se ha sorprendido al comprender que el dibujo de El Principito no es un sombrero, sino la reflexión de un niño hacia un fenómeno de su entorno? La cultura de la infancia tradicionalmente se ha vivido a través de la lógica adulta, pero, desde ya hace un buen tiempo, cada vez más grupos de personas creemos que es importante integrar la mirada de la infancia y la adolescencia, es decir, tener en cuenta las percepciones, valoraciones y expectativas que las personas menores de edad tienen de ellas mismas en cuanto a su propia vida.

En este post, presentamos cuatro argumentos sobre la importancia de escuchar los puntos de vista de niños y adolescentes para que, en el diseño de políticas públicas que implican a la infancia, sus percepciones se tengan en consideración.

1. El niño o niña es un sujeto activo de derechos. Tiene que ser escuchado y poder expresar libremente sus opiniones, las cuales habrá que tener en cuenta en todo aquello que lo afecte.

La Convenció sobre els Drets de l’Infant (CDI), adoptada por l’Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1989, expone que el niño o niña tiene derecho a expresar su opinión y que esta sea tenida en cuenta en todos los asuntos que lo afecten, como vía para garantizar que todas las medidas llevadas a cabo se basan en sus consideraciones e intereses. La CDI marcó un antes y uno después en la manera de entender la infancia, puesto que se alejó de la visión del niño o niña como objeto pasivo de derecho, dependiente de las decisiones de las persones adultas e incapaz de participar y opinar directamente, e imaginó el niño o niña como un sujeto activo de derechos, que tiene que ser escuchado y puede expresar libremente su opinión porque se tenga en cuenta:

Artículo 12.1. Los estados miembros tienen que asegurar al niño o niña con capacidad de formar un juicio propio el derecho a manifestar su opinión en todos los asuntos que lo afecten. Las opiniones del niño o niña tienen que ser tenidas en cuenta según su edad y madurez.

2. La garantía de sus derechos pasa por crear instrumentos de medida rigurosos, fiables y periódicos que nos permitan conocer las opiniones y las percepciones de los niños.

En este sentido no partimos de cero. Children’s Worlds ha sido una de los iniciativas pioneras en medir el bienestar subjetivo de los niños y niñas. Con el impulso, en 2010, de la primera International Survey of Children’s Well-Being (ISCWeB),el año 2012, UNICEF España llevo a cabo el primer estudio sobre calidad de vida y bienestar subjectivo infantil, partiendo del cuestionario de Children’s Worlds. Una y otra estudian los niveles de bienestar infantil según el propio punto de vista de los niños niñas, preguntándoles qué opinan, cómo se sienten y la satisfacción hacia su propia vida y algunos de sus ámbitos (salud, vivienda, escuela, relaciones interpersonales, barrio, etc.).

Hay que subrayar el carácter reciente de ambas iniciativas y, consiguientemente, la necesidad de seguir recogiendo datos y desarrollando nuevos instrumentos de medida, algunos también de tipo cualitativo. Destacamos, entre las principales conclusiones y recomendaciones de Ferran Casas y Armando Bello en el estudio de UNICEF, que:

  • Los niños y niñas son buenos informantes si sabemos escucharlos.
  • Hay que incorporar la voz de la infancia en todo el proceso de elaboración de políticas públicas, así como evaluar los impactos de las medidas que se adopten para mejorar el bienestar infantil.
  • Es necesario adoptar medidas que contribuyan a maximizar los niveles de bienestar infantil para la totalidad de niños y niñas en nuestro país, prestando una atención especial a los ámbitos y grupos que manifiestan niveles de bienestar menores.

3. Además de crear instrumentos de medida, hay que sensibilizar la sociedad sobre la oportunidad y la necesidad de escuchar las opiniones de los niños y adolescentes para tenerlas debidamente en cuenta.

Estudios como los que acabamos de referenciar tienen que trascender su valor de conocimiento para convertirse en medios de sensibilización de la sociedad en su conjunto sobre la oportunidad y la necesidad de escuchar las opiniones de los niños, niñas y adolescentes. El conocimiento se justifica plenamente si sirve para generar debates sociales sobre la situación local de los niños, niñas y adolescentes y preguntarnos, más allá de lo que nos dicen los datos y tomando las experiencias vitales como punto de partida: ¿por qué los niños y niñas opinan el que opinan y se sienten como dicen que se sienten?

4. Generar conocimiento y compartirlo tiene que servir a la finalidad última y más importante: promover una toma de decisiones informada en cualquier medida pública que afecte directamente o indirecta a niños, niñas y adolescentes.

La toma de decisiones informada implica que se conozcan y se tengan en cuenta las opiniones y las experiencias vitales de niños, niñas y adolescentes. Cómo bien expone el informe d’UNICEF España, “los indicadores de bienestar subjetivo aportan una visión positiva de la infancia en la medida que se refieren a situaciones, comportamientos y relaciones que influyen positivamente en el bienestar infantil, complementando el análisis de aspectos negativos de la vida del niño y niña como pueden ser la pobreza y la privación material. Fijar la atención en aquello que los hace felices o los hace estar bien nos permite pensar en verdaderas políticas de promoción del bienestar infantil, tan importantes en un momento histórico como el actual, en el que la profunda crisis económica y social que vivimos no sólo está empeorando dramáticamente las condiciones materiales de vida de los niños y niñas, sino que también está poniendo en riesgo sus niveles de bienestar subjetivo y sus percepciones positivas y optimistas respecto de su propia existencia” (p. 6).

Más allá de estos cuatro argumentos bastantes: hacer efectivo un derecho reconocido, crear instrumentos de medida, sensibilizar a la sociedad y promover políticas informadas, este planteamiento cuestiona la mirada que considera la infancia y la adolescencia como una “etapa de preparación para la vida” y defiende una visión de infancia y adolescencia “ahora y aquí”, proponiendo el mismo nivel de consideración y trascendencia que cualquier otra etapa de la vida.

Desde el Instituto estamos gestando un proyecto que pondrá el bienestar subjetivo de los niños y niñas de Barcelona en primer plan. Con una estrecha vinculación a los instrumentos mencionados en este tabla, queremos desarrollar nuevas miradas, tanto cuantitativas como cualitativas, para tener en cuenta los puntos de vista de los niños de entre 10 y 12 años. Por primera vez, recogeremos percepciones y opiniones de los más pequeños de la ciudad sobre su propio bienestar. Lo haremos con un cuestionario contestado por una muestra representativa de niños, y lo completaremos con una aproximación de tipo más cualitativo que nos facilite aquellas claves de comprensión a las qué los instrumentos cuantitativos no nos dan acceso.

Nota:

Este post ha sido elaborado a partir de la introducción y las reflexiones de Ferran Casas y Armando Bello en “El benestar infantil desde el punto de vista de los niños” (Unicef España, 2012).

Fuente de las imágenes: Banco de imágenes y sonidos, Esther Diana García, El principito: Boas abiertas o cerradasEl principito: Despertar de la flor (CC BY-NC-SA 3.0)

Proyecto relacionado